Tuesday, May 22, 2012

 

Pero solo él se acerca a los barrotes y los dedos de plata recorren su pelo encendido.
Con una única sonrisa todo cesa de dar vueltas.
El llanto reciente se refleja en sus ojos mientras los dedos de plata se hacen con la última lágrima.
Tan sola... tiembla su voz, frágil como la llama en la tormenta.
Al abrazarla, el frío se desvanece; el miedo, el dolor, el silencio.
Solo una palabra, una sonrisa, un gesto. Una sola palabra.

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