Caballeros caídos

Thursday, May 06, 2010

 

Muchas veces uno se siente poseído por un arrebato intenso de emociones que le hacen reflexionar e incluso cambiar perspectivas. Emociones que te encierran en un círculo de pesar y desesperación, que, durante unos instantes, te hacen abandonar toda esperanza.

Y sin embargo... qué fácil termina uno por olvidarse.

Probablemente sea un mecanismo de autodefensa que todos poseemos, pero esa capacidad de moldearnos, de alterarnos de tal modo... es correcta... ¿hasta qué punto?

Hasta al de apariencia más humilde debe de dolerle una derrota. Sobre todo cuando ésta significa una frustración hacia su misma existencia. "Si no valgo para lo que valgo... ¿para qué valgo?".

Derrotado, tan abatido uno, se sienta en un lugar cualquiera. Sus ojos contemplan pero no ven. La gente pasa aprisa, nadie se detiene. El mundo sigue. Y uno, vencido en el suelo, se cierra en su mente.

Es frustrante. Una estaca de plomo anclada en el corazón. Una pesadez dolorosa.

Y aún así nos levantamos. Nos levantamos y olvidamos... en parte. Olvidamos, para que nuestra próxima derrota... sea de nuevo la primera.

1 comments:

XayideYaxide said...

:___(
qué gran verdad.

La cosa es que no sé porqué lo dices. Pero yo con lo de no encontrar trabajo y que mi carrera no sirve para nada me siento como un trapo. Cuando pienso en ello me dan ganas de llorar. Pero me obligo a ignorarlo, me centro en la novela. En mis sueños de ser escritora.
Y si eso cae... Entonces... No quiero ni pensar en esa posibilidad.